
En los últimos meses, el precio de la memoria RAM ha subido de forma notable, y esto no es casualidad. Uno de los principales motivos es la reducción en la producción por parte de los grandes fabricantes. Para evitar pérdidas por exceso de stock, muchas empresas han fabricado menos chips, lo que ha reducido la oferta y encarecido el producto.
Otro factor clave es el aumento de la demanda. Tecnologías como la inteligencia artificial, los centros de datos y los nuevos dispositivos electrónicos requieren cada vez más memoria, lo que presiona aún más el mercado. Además, la llegada de estándares más nuevos como DDR5 ha encarecido los procesos de fabricación.
A esto se suman factores externos como la inflación, el aumento de los costes energéticos y los problemas en la cadena de suministro, que también influyen en el precio final. En conjunto, estos elementos explican por qué la RAM es hoy más cara que hace un tiempo.
